N.N.
Lejanas voces del olvido reclaman mi nombre,
Cuando las sombras vespertinas siluetan tu boca.
En lo profundo, las hojas, juguetonas, susurran mi alma en el eco de los bosques infinitos.
Y yo aquí.
Pasivo.
Escuchando el grito ahogado del latir de mis sienes.
Desnudando a la aurora pronta con el pensamiento perdido.
Atravesando los muros con la mirada fija.
Y tú ahí.
Durmiendo.
En la letanía del cielo profundo.
Inocente.
Inmóvil.
Eterna.
Deseable en cualquier momento del tiempo.
Lejana en cualquier instante del espacio.
Imposible en el ruido oscuro de la noche.
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